El riesgo de no tomar decisiones
Con el carisma y la claridad conceptual que ya es su marca de identidad, Claudio Zuchovicki presentó el panel sobre mercado de capitales ante un público atento y participativo que colmó el auditorio del CEA. A la hora de invertir, el Presidente de BYMA recomendó distinguir entre procesos “transitorios” y “permanentes” para tomar la mejor decisión.

“¿De qué se trata nuestra vida?”, preguntó Claudio Zuchovicki al auditorio colmado del Congreso Económico Argentino (CEA), y él mismo ofreció la respuesta: “Nuestra vida se trata de tomar decisiones sin tener la más pálida idea de lo que va a pasar. No podemos modificar el pasado: tenemos que mirar para adelante”. El Presidente de BYMA tuvo a su cargo la apertura del panel sobre “Mercado de Capitales”, ante un público fiel y siempre renovado que cada año espera su palabra en el marco de la Expo EFI. “En la Argentina de hoy, como inversor, puedo quedarme quieto esperando que se confirmen todas las variables positivas”, especuló Zuchovicki. “Mucha gente dice: Antes de invertir, quiero esperar hasta 2027, a ver si el país convalida el rumbo o no. Bueno, pero si el rumbo finalmente se convalida en 2027, ¿voy a tener estos mismos precios para invertir? Hay riesgo en tomar riesgo, pero también hay riesgo en no tomarlo. Hoy no se discute el rumbo en la Argentina, y ése es un avance fenomenal. Entonces, tengo que tomar decisiones pensando en este modelo económico. ¿Me puedo equivocar? Sí, por supuesto”.
En particular, el expositor se refirió a la presunta división entre sectores “ganadores” y “perdedores” generada por la actual política económica, y objetó que la suerte de cada empresario sólo dependa del segmento al que pertenece: “Hay gente a la que le va bien, y cada vez le va mejor; y hay gente a la que le va mal, y cada vez le va peor. Y no es cuestión de sectores. Actualmente, en el mejor momento del agro, hay empresas que están en concurso de acreedores. Y, por otro lado, hay compañías textiles a las que les está yendo bien en plena crisis. No depende del sector económico: depende de lo que ocurre persianas para adentro de cada empresa. Hubo un cambio fenomenal. Antes, el rey era el que tenía el producto: no había stock, no había precio y había que comprar donde se conseguía. Ahora, el rey es el usuario o el consumidor, porque hoy se sabe el precio de todo. Y en mercados de capitales pasa lo mismo: el rey es el inversor. Nosotros, como representantes de entidades financieras y bursátiles, tenemos que seducir a los inversores para que compren nuestros activos”.
El mejor país del mundo
Zuchovicki aseguró que, hoy, la clave principal en las decisiones de inversión está en distinguir entre procesos transitorios y permanentes: “Si el proceso es transitorio, resisto; si es permanente, el que tiene que cambiar soy yo”, enfatizó, y puso como ejemplo a los actuales conflictos bélicos en el mundo: “¿Quién cree que la guerra es permanente? Hasta ahora nunca hubo una guerra permanente. Entonces, si la guerra es transitoria, no tengo que tomar decisiones por los eventos de hoy: no sé cómo termina la guerra, no tengo ni idea. Lo que sí sé es que, tarde o temprano, va a terminar: con otros precios. Y las decisiones hay que tomarlas con los precios del futuro, en un mundo donde las personas pueden llegar a ser más importantes que las instituciones. ¿Cuánto vale Tesla si le llega a pasar algo a Elon Musk? ¿Cuál es el valor de una compañía sin su dueño? Hoy compramos management. Bienvenidos al mundo de hoy: la institucionalidad ya no contiene a la gente. Y, desde el punto de vista bursátil, ése es un cambio de fondo. Actualmente, la personalidad hace a la compañía. Yo viví la época en la que falleció Steve Jobs, y vi cómo Apple siguió adelante. Hoy, en cambio, me costaría entender a Meta sin la presencia de Mark Zuckerberg”.
“Yo digo que vivimos en el mejor país del mundo”, concluyó su disertación Claudio Zuchovicki. “El nuestro es el país que produce lo que el mundo quiere comprar. Un país sin conflictos étnicos ni religiosos, lejos de la zona de conflicto. ¿Cuánto vale el flete o el seguro en otros océanos? Y, por oposición, ¿cuánto vale vivir en la Argentina? Las finanzas ya no importan: lo que importa ahora es la economía real. Ése es el desafío que se viene, porque la que necesita financiamiento es la economía real; y nosotros, el mercado de capitales y los bancos, vamos a tener que ocuparnos de eso. Tenemos todo a favor. ¿Puede salir mal? ¡Claro, si siempre salió mal! ¿Esta vez será diferente? En estos últimos años, la Argentina experimentó un fuerte cambio de modelo. ¿Cuánto hay de transitorio y cuánto de permanente en ese proceso? Bueno, hay que tomar decisiones. Y, a veces, las decisiones son incómodas”.
